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1era. Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico Móvil

 

 

La misión de esta Unidad durante el conflicto puede apreciarse por su diversidad, en función que abarcó tanto la ejecución de operaciones aeronavales de sostén logístico móvil, como la exploración y búsqueda y rescate, dando un importante marco de contribución al desarrollo de las operaciones navales en el Conflicto del Atlántico Sur. Contaba con tres aviones Lockheed L-188 “Electra”, formando parte del Grupo de Tareas de Sostén Logístico Móvil y colaborando con el puente aéreo que se estableció para abastecer a las Islas Malvinas después de su reconquista el 2 de abril de 1982. Junto con los Fokker F-28 de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico Móvil, transportó más de 500 toneladas de carga y 1500 hombres.

 

En su conjunto y considerando la disponibilidad de sus medios, las acciones de la Escuadrilla revisten de gran notoriedad. Por el lado de las operaciones de búsqueda y rescate, entre el  3 y 5 de mayo interviene en la búsqueda y posterior traslado de los náufragos del Crucero ARA “General Belgrano” a Puerto Belgrano, contribuyendo al rescate de 770 hombres.

 

En cuanto a las funciones de exploración, entre el 7 y el 11 del mismo mes se realizan vuelos de exploración antisuperficie, ya que los dos aviones exploradores Neptune con que contaba la Aviación Naval estaban en bajas condiciones operativas y alcanzando sus últimas horas de vuelo disponibles. Es por ello que se decide utilizar como exploradores a los Electra, aprovechando que contaban con un radar meteorológico de cierta capacidad para búsqueda de superficie.

 

En estas circunstancias se inicia la búsqueda de buques enemigos, ya que por tareas de inteligencia se tenia la información que el Crucero británico HMS “Exeter” habría pasado por el Canal de Panamá con rumbo a Malvinas por el pacifico, rodeando el Sur del Cabo de Hornos. Dado el contexto, el Comando planifica un vuelo de búsqueda hacia el Sudeste de la Isla de los Estados, regresando con arrumbamiento Oeste hasta el Cabo de Hornos, para finalizar en Ushuaia. Cumplimentado el 7 de mayo y volando el Electra a 12.000 pies, se detectan ecos de superficie hacia el Noreste de su posición. Aproximándose hasta las 23 millas del contacto avista buques en formación de "V". Dada la buena visibilidad se continúa la aproximación hasta distinguir lo que parecían cinco destructores pintados de gris.

 

Debido a esta apreciación y ante el peligro de lanzamiento de misiles antiaéreos, y el desconocimiento de si estaban siendo seguidos por radar debido a la falta de contramedidas electrónicas, el Electra invierte el rumbo e informa al Comando, continuando con la búsqueda del Exeter. Investigado el contacto a través de la utilización de otros medios aéreos y de superficie, se determina que los buques potencialmente enemigos eran grandes pesqueros pintados de gris.

 

No detectado el Exeter, el Electra aterriza sin novedad en Ushuaia, dando lugar a vuelos posteriores entre los días mencionados, en los que los contactos siempre serían pesqueros o buques mercantes.

 

En lo referente a las operaciones aeronavales de sostén logístico móvil, se contabilizarían 27 cruces efectivos del continente a las Islas en el mes de abril de 1982. Luego de establecido efectivamente el bloqueo inglés se concreta un solo cruce efectivo, ya que 4 deben ser abortados por problemas operativos.

 

Alcanzado el 1 de mayo los vuelos se realizaban el total silencio radiofónico, contándose con navegadores VLF/OMEGA para obtener precisiones de derrota. En ese sentido, la falta de medidas de apoyo electrónico obligaba a que los vuelos se efectuaran dentro de la zona de exclusión en forma rasante, sumándose un Beechcraft B-200 como apoyo de comunicaciones. En todas las ocasiones los vuelos se realizaron en horas nocturnas.

 

En la única oportunidad en que se logra burlar el bloqueo enemigo (29 de mayo), se aterriza en el aeródromo de Puerto Argentino en medio de Alarma Roja por bombardeo naval y aéreo; en esa ocasión caen bombas a 300 metros de la aeronave, no deteniéndose los motores durante toda la maniobra de carga y descarga y permaneciendo el comandante del avión solo en la cabina, listo para despegar de inmediato. Tras el regreso a Río Grande, la misión rendiría la descarga en Puerto Argentino de 700 litros de cloro, 4 toneladas de municiones, ropa y calzado hasta completar 8.3 toneladas de carga totales, y la evacuación de personal militar y tripulantes de un pesquero hundido. Otros vuelos de trascendencia para el desarrollo de las operaciones, serían los que transportaban los misiles AM-39 “Exocet” desde la Base Aeronaval Comandante Espora.

 

Debido a que la operación de carga y descarga en la Estación Aeronaval Malvinas exigía rapidez para minimizar el tiempo de permanencia del avión en tierra y no ocupar la pista y plataforma, disminuyendo a su vez la probabilidad de recibir un ataque aéreo o de superficie, se llegó a utilizar para la maniobra un tobogán que permitía reducir los tiempos y evitar la detención de los motores, previniendo del mismo modo una posible falla durante la puesta en marcha.

 

En todo un desafío operacional y bajo un constante peligro, la unidad mantuvo sus tres aviones en vuelo durante todo el conflicto y no sufrió bajas, concretando las misiones asignadas utilizando aparatos con 30 años de servicio sobre sus espaldas,  desde el mismo comienzo con la “Operación Rosario” y en forma permanente hasta el repliegue de prisioneros después del 14 de junio.

 

Su bandera de guerra fue condecorada por “Operaciones de Combate”.