2da. Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros
![]() Estuvo presente durante toda la campaña con tan sólo tres helicópteros “Sea King”. El 28 de mayo embarcan dos de sus unidades en el Portaaviones ARA “25 de Mayo”, mientras la restante lo hace en el Rompehielos ARA “Almirante Irizar”.
Participa decisivamente en la reconquista y ocupación del irredento suelo patrio, aterrizando uno de sus aparatos en suelo malvinense el mismo 2 de abril a las 07:34 hs. para desembarcar una sección de Infantería de Marina en refuerzo del personal que mantenía el control de la zona, convirtiéndose en la primera aeronave argentina que se posa en las islas luego de su recuperación.
En los días subsiguientes realiza traslados de personal y carga, en general en condiciones de visibilidad y viento fuera de los parámetros de seguridad debido al mal tiempo reinante en la zona, incluyendo las operaciones de toma de las localidades de Pradera del Ganso y Bahía Zorro, desembarcando allí secciones del Regimiento de Infantería 25 y del Ejército Argentino.
A partir del 17 de abril, dos helicópteros y sus dotaciones se incorporan a la fuerza de tareas 79., que operaba en el Mar Argentino. Se efectúan así desde el portaaviones tareas de exploración antisubmarina, traslado de personal y estación de rescate.
Durante las tensas horas del 30 de abril, 1 y 2 de mayo, los Sea King embarcados permanecen casi constantemente en el aire operando en conjunto con los Tracker de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, ya que reinaba a bordo un gran sentido de urgencia y una gran disposición hacia la atención a la amenaza submarina.
El 15 de mayo desembarcan del Portaaviones y pasan a operar desde aeródromos costeros con las mismas tareas previamente citadas, salvo que esta vez se les agrega la función de reconocimiento de las costas propias para impedir la infiltración de comandos enemigos.
Alcanzado el 28 de mayo, la Escuadrilla recibe nuevas órdenes, y el 30 de ese mes sus helicópteros se despliegan hacia Río Grande, teniendo como objetivo el traslado hacia el continente de un oficial y nueve suboficiales de la Isla Borbón, al Norte de la Gran Malvina. La misión era sumamente riesgosa, ya que los Harrier ingleses tenían el dominio total del espacio aéreo sobre las Islas. El rescate, a producirse muy cerca de las líneas enemigas (Puerto San Carlos), se concretaría en condiciones de gran vulnerabilidad dada la carencia de sensores y armamento, y gran indiscreción por el tamaño y ruido de los motores de los aparatos. Debido a la distancia a ser recorrida, los dos helicópteros que despegan llevan a bordo tambores de combustible que serian bombeados a mano por los mecánicos durante el vuelo, incrementando en 152 millas náuticas su alcance teórico máximo.
En estas circunstancias, la misión comienza el 1 de junio a las 14:32, despegando dos Sea King y quedando un tercero apostado en Río Gallegos para un eventual rescate en el mar. El vuelo de ida consume mas de tres horas, siendo efectuado a muy baja altura bajo un frió extremo. Aterrizados a las 17:30 hs, recuperan a un piloto de Mentor y a nueve mecánicos que habían quedado allí luego de que fueran destruidos sus aviones.
Para las 18:15 hs. se emprende el regreso, efectuado esta vez de noche utilizando anteojos de visión nocturna y sin la ventaja del navegador, ya que había quedado sin servició luego del aterrizaje en la Isla. Ambos helicópteros vuelan en silencio radial total, pero manteniendo contacto visual hasta que dejan atrás las Islas para aterrizar en Río Grande a las 21:55 hs.
Luego de esta hazaña las aeronaves desplegadas regresan a la Base Aeronaval Comandante Espora y comienzan a prepararse para embarcar en el Rompehielos ARA “Almirante Irizar”, adaptado como buque hospital. Así, dos Sea King en configuración Sanitaria y de Rescate se incorporan al buque en proximidades del Faro Segundo Barranca, durante su navegación a Malvinas.
Acaecida la rendición del 14 de junio, los helicópteros retornan a suelo malvinense, esta vez con la triste misión de replegar tropas y heridos. En los laterales del fuselaje se pintaron las insignias de la Cruz Roja, para identificar su tarea como ambulancia. En esta condición, se vuelan 40 hs. operando ocasionalmente desde la cubierta de un buque británico, obteniendo esta vez el triste honor de ser las últimas aeronaves en pisar el perdido suelo malvinense.
A pesar de las riesgosas actividades llevadas a cabo por esta Escuadrilla, no se han tenido que lamentar bajas en su personal ni material.
Su badera de Guerra fue condecorada por “Operaciones de Combate”. |
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