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Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina

 

 
 

 

Esta unidad utilizó cinco de los seis aviones Grumman S-2E “Tracker” asignados, participando desde el comienzo de las operaciones con tres aviones embarcados en el Portaaviones ARA “25 de Mayo”.

 

 

Una vez reducida la guarnición enemiga por las tropas de nuestra Infantería de Marina, el día 3 de abril aterrizan dos aviones Tacker en la pista de Puerto Argentino, constituyéndose de esa manera en la primera unidad orgánica en operar desde ese aeródromo. Desde allí se realizan algunos vuelos de exploración y antisubmarinos para protección del tráfico mercante propio hacia las islas, hasta que entre los días 12 y 13 de abril se repliega esta unidad para embarcarse nuevamente en el portaaviones como parte de las Fuerzas de Tareas Aeronavales argentinas. Es a partir de aquí que se comienzan a realizar numerosos vuelos de búsqueda de la fuerza enemiga y de protección de la flota.

 

 

El día 1ro. de mayo un avión de esta escuadrilla toma contacto directo con una disposición de buques enemigos y se alista el portaaviones para atacar con los A-4Q que se hallaban a bordo. Inmediatamente otro Tracker despega para colaborar en la exploración en contacto y luego de lograrlo es perseguido por aviones de caza enemigos sin que se produzcan bajas. Desafortunadamente, las condiciones meteorológicas reinantes harían imposible el ataque a estas fuerzas, las cuales se encontraban a 100 Millas náuticas al Noroeste de Puerto Argentino.

 

 

Los vuelos continúan durante los días subsiguientes, pero pierde contacto con el enemigo, aunque se mantiene mediante sensores la certeza de su presencia.

 

 

El día 5 de mayo se realiza un vuelo de búsqueda y rescate para localizar al ARA “Alférez Sobral”, y en el transcurso del mismo se localiza y ataca con un torpedo MK-44 SW a un submarino no identificado (2-AS-23 - Teniente de Navío Carlos E. Cal/Guardiamarina Gustavo Ferrari/Suboficial Segundo Rodolfo Lencina/Cabo Segundo Enzo Panaritti). En razón de este acontecimiento, se envían refuerzos desde el portaaviones y las acciones continúan a cargo de un helicóptero “Sea King” y otro avión Tracker (2-AS-24 - Teniente de Navío Enrique Fortini/Teniente de Navío Carlos Ferrer), el cual efectúa un nuevo lanzamiento de torpedo al posible blanco. Si bien se presume clase y nombre del submarino detectado, no se lograría comprobar el resultado de ambos ataques.

 

 

Días después se replantea la estrategia a seguir y la escuadrilla se traslada con sus equipos y personal a la Estación Aeronaval de Río Gallegos, donde se reacondiciona y reactiva este viejo aeródromo y comienzan los vuelos de exploración de la superficie del mar hasta las Islas Malvinas. Despegando de noche y en condiciones meteorológicas adversas, se cumplen eficazmente más de 100 misiones de este tipo, asegurando la defensa del litoral donde estaban basados los aviones de caza y ataque propios y proveyendo información de sumo valor para las fuerzas argentinas.

 

 

El día 23 de mayo se incorporan a la unidad dos aviones EMB-111 “Patrulha” que amplían el alcance de los Tracker y permiten la exploración al Este de las Islas, continuándose con los vuelos y, en especial, con la misión de asegurar la ausencia de buques piquetes radar en el camino de los transportes aéreos y de la aviación de ataque.

 

 

Conocida la caída de Puerto Argentino el 14 de junio se continúa con los vuelos hasta que la unidad se repliega a partir del 23 del mismo mes a su base asiento en Bahía Blanca. A pesar de operar en condiciones extremas y adversas de capacidad, la escuadrilla no sufrió la pérdida de ningún avión ni registró ningún accidente durante toda la campaña.

 

 

Por “ejecutar en forma destacada sucesivas misiones de exploración, proveyendo importante información, bajo condiciones meteorológicas adversas y excediendo los límites normales operativos”, su bandera de guerra fue condecorada por “Honor al Valor en Combate”.