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El Suboficial Primero Aeronaútico Ricardo Miguel Rodriguez inició su última Singladura

Pocos días atrás nos anoticiamos en el Instituto Aeronaval de su fallecimiento a sus 83 años de vida. Había ingresado en la Armada Argentina en el año 1950 antes de cumplir los dieciocho años, y en su breve carrera naval,  que dejó iniciada la década del setenta,  tuvo participación en dos hitos trascendentes de la historia de la Armada Argentina del siglo pasado.

Ellos fueron el apoyo dado en junio del año 1960 al hermano pueblo chileno con motivo del terremoto sufrido en la zona de Temuco y ser integrante de una de las dos tripulaciones de aviones C47 que el 6 de enero de 1962 por primera vez llevaron la bandera argentina al Polo Sur, recibiendo el título de Expedicionario.

Ya retirado inició un emprendimiento personal que lo tuvo en contacto con los Integrantes de la Institución que tanto amó y tuvo una activa participación en  varias Comisiones Directivas del Instituto Aeronaval. Sin duda los que conocimos sus participaciones supimos de su juicio sereno y meditado, a la vez de enriquecernos de sus conocimientos.

El año pasado ya dando muestras de un estado de salud delicado, apoyado en su bastón, participó de nuestra Asamblea y su cara se iluminó con su sonrisa en cada saludo recibido, como cuando fue aplaudido por todos al ser mencionada su presencia junto a otro Expedicionario al Polo Sur el Señor Contralmirante Dn. Héctor A. Martini.

Recordamos la mirada agradecida del Suboficial Rodriguez  al despedirse con un fuerte  apretón de manos, acompañado de un largo silencio, mirando a los ojos a sus interlocutores, dando  pauta que  su futuro era corto.

Su humildad profesional  era su  virtud, es de la clase de hombres que cumple con su deber así, sin estridencias no pretendiendo nada a cambio, con la única satisfacción del deber cumplido. No buscaba particulares honores, ni reconocimientos, fue educado en el servicio a la Patria. Ricardo Miguel Rodríguez es un ciudadano más, como la mayoría de los argentinos, que con su trabajo sólo quieren un futuro promisorio para sus hijos y nietos. Decimos es y no era porque vive con nosotros. La Argentina se nutre de muchas personas como él.

Su mesura en sus juicios, su caridad cristiana y respeto  a sus semejantes  junto a  la sabiduría de sus años  permitía aportar en las reuniones de nuestra Comisión Directiva lo que ella necesitaba, sin dejar de mencionar con energía aquello que debíamos corregir. Persona bien y de bien. Su conducta era una muestra  del estilo naval, que debe engrandecer  a la Armada Argentina  y que de lo cual  el Instituto Aeronaval hace culto.

Como homenaje a él vamos a desarrollar aquí  los dos hitos mencionados al comienzo de este opúsculo, en los que participó como mecánico de aviones DC3/C47.  Con motivo de movimientos sísmicos producidos en junio del año 1960 en el sur de la República de Chile  se destacaron dos aviones de la Armada Argentina a prestar principalmente  apoyo sanitario y evacuación de pobladores de zonas desbastadas.

Jornadas de hasta catorce horas de vuelo diarias, con condiciones climáticas adversas en muchos casos, sin días de descanso permitieron evacuar cuatrocientos sesenta y tres heridos. Las tripulaciones en tierra alistaban los aviones y en vuelo contribuían al trabajo de médicos y enfermeros en el traslado de los heridos. No pocas veces ellas contenían a los mismos y sus familias, y  en tres oportunidades bautizaron recién nacidos.

El otro hito, más conocido fue cuando en el año 1962 integrara como mecánico la tripulación  del avión CTA 15, al mando del entonces Teniente de Navio Jorge Pittaluga, que junto al CTA 12, constituyeron la Primera Expedición Argentina al Polo Sur y que el 6 de enero de ese año cumplieran su objetivo, que tuvo el reconocimiento de todo el País.

El pueblo porteño los vivó a su arribo al Aeroparque de la   ciudad de Buenos Aires y  en su traslado para recibir el saludo del Señor Presidente de la Nación, Doctor Dn.Arturo Frondizi.

La Aviación Naval es un Sistema de Medios y personas que dentro de la Armada Argentina se  adiestra para realizar operaciones navales eficaces con aeronaves. Los Medios se compran, las personas se forman en valores, técnicas y tácticas. Esto último es un largo y continuo proceso que no tiene descanso y es ininterrumpido, es de todos los días.

Las personas son eslabones todos necesarios e imprescindibles. Rodriguez como Mecánico de aeronave tenía la tarea de que los aviones estuvieran en aptitud de volar con seguridad, en una actividad de por sí riesgosa. El Mecánico Aeronáutico es aquel que pasa noches sin dormir, de ser necesario, para tener el avión listo al día siguiente para cumplir una tarea ordenada, es que carga combustible al llegar a Destino verifica el nivel de aceite y líquido hidraúlico a la vez de inspeccionar el avión. Sin mecánicos capacitados las aeronaves no pueden volar.

No pocas veces deben solucionar fallas que no están en los Manuales o recurrir a ingenios técnicos, sin dejar por ello de ser profesionales de la actividad, aplicando sus experiencias.

El querido Rodriguez no hacía alaraca de su vida naval. Quienes no lo conocían compartían el trabajo con él sin saber de sus quilates, no  sólo estos dos hechos mencionados y sino de tantos otros que hacen a la diaria rutina, que no trasciende pero importa, y mucho.

No nos contó de sus noches de trabajo poniendo en servicio un avión, del necesario trabajo como Encargado de Team para conducir el personal de mecánicos a su cuidado y formación y tantas y tantas cosas que hacen los Suboficiales de la Armada en forma humilde y silenciosa día a día.

Suboficial Primero Ricardo Miguel Rodriguez su vida mereció ser vivida, su ejemplo perdurará y será tomado por muchos para cumplir su diario trabajo en la Armada Argentina, descanse en paz, que Nuestra Señora Stella Maris lo guie en su singladura al Puerto de la Bienaventuranza Eterna.

 

 


2016 - INSTITUTO AERONAVAL

 

 


Hay noticias que nos cuesta dar, hoy es uno de esos días donde esta página se
presta para ello.
El pasado 5 de abril ha zarpado a su último fondeadero el Señor
Contralmirante VGM Don Dalmiro Orlando Diego Miguel, quien fuera
Comandante del Área Naval Atlántica y Jefe de la Base Naval Mar del Plata
entre febrero del 2012 y marzo del 2015.
El Instituto Aeronaval quiere en este panegírico rendir un humilde homenaje a
quién apoyara las actividades de nuestra Delegación Mar del Plata y
permitiera así difundir nuestra tarea en la Zona.
En su cargo estuvo presente en todos los actos realizados en la Base por
nosotros, a la vez de estar atento a nuestras necesidades. Sin duda sin su
accionar muchas de nuestras actividades no hubieran pasado de las
intenciones.
En particular recordamos el apoyo dado, y su presencia, en la entrega del
Avión MACCHI MC-32 4-A- 103, donado por la Armada Argentina al
Aeroclub de Coronel Vidal. Que fuera entregado en custodia en
conmemoración del “Día de la Aviación Naval” en el mes de Mayo de 2012.
Dando lugar a un Jornada abierta al público con diversas actividades que
permitieron contribuir a difundir la Gesta de Malvinas.
Un hecho no menor fue el de facilitar las instalaciones de la Base, según su
disponibilidad, para las actividades del Personal de la Delegación.
Quién fue el Contraalmirante VGM Dalmiro Orlando Diego Miguel?
Un ciudadano comprometido con la Patria que nació en la ciudad de Buenos
Aires en noviembre de 1958. Egresó de la Escuela Naval Militar como
Guardiamarina en diciembre de 1980, como integrante de la Promoción 109
del Cuerpo de Comando.
Durante 1982 prestó servicios como Subjefe del Destacamento Naval de
Playa, participó en la Operación Rosario dando apoyo logístico a la Fuerza de
Desembarco que desembarcó el 2 de abril de ese año en Puerto Argentino.
Por dicho desempeño recibió el distintivo de la Armada Argentina de
“Operaciones de Combate” Campaña de Malvinas y la condecoración del
Congreso de la Nación “El Honorable Congreso de la Nación a los
Combatientes” Ley 23118.
Se capacitó en Artillería en la Escuela de Oficiales de la Armada prestando
servicios como artillero en los destructores ARA "La Argentina" y "Sarandí".
Participó en varias Campañas Antárticas, como Segundo Comandante del
Aviso ARA "Gurruchaga" , como Oficial Observador en el Buque de la
Marina de Guerra del Brasil “Barao de Teffé” y como Comandante del Aviso
ARA "Suboficial Castillo" en dos oportunidades, todo ello lo hizo acreedor
del diploma y distintivo Antártico.
Ejerció el comando del Aviso ARA "Suboficial Castillo" en 1997, del
destructor ARA "Santísima Trinidad", de la Corbeta ARA "Gómez Roca" en
el Astillero Río Santiago, hasta su entrega y puesta en funcionamiento en el
año 2004 , de la División Corbetas en el 2009 y del Área Naval Atlántica entre
los años 2012 y 2015 .
Se desempeñó como jefe de Operaciones de la Flota de Mar durante tres años
y como Jefe de Evaluación y apoyo de dicho Comando.
Asumió en el 2010 la Jefatura de la Base Naval de Puerto Belgrano.
Recibió la distinción de Comodoro de Marina en el 2012, jerarquía en la que
asumió el Comando del Área Naval Atlántica.
El 31 de diciembre de 2013 ascendió al grado de Contraalmirante
El 10 de agosto de 2015 fue designado Comandante de Vigilancia y Control
de los Espacios Marítimos (COCM).
Casado con Judith es padre de cuatro hijos, María Judith, Diego, Martín y
Victoria.
Señor Contralmirante el Instituto Aeronaval agradece su apoyo, sin Usted las
cosas no hubieran sido como fueron. No dudamos que vela por todos nosotros
desde el Puerto de la Bienaventuranza Eterna. Su vida mereció ser vivida,
como hombre de Mar y ciudadano de la Patria, Usted es un ejemplo que
merece ser conocido por los argentinos.
Como los grandes buques su estela se ve más allá del horizonte. Descanse en
paz con la satisfacción del deber cumplido.