Favor de inetalar Macromedia Flash
Usuarios Registrados
Buscar
Facebook Image

La Delegación Mar del Plata encabezó la misa en homenaje al Teniente Marcelo Márquez

El sábado 21 de Mayo a 15:30hs  la Delegación Mar del Plata del Instituto Aeronaval en colaboración con el Comando del Area Naval Atlántica, realizaron una misa en la Capilla Stella Maris, de la Base Naval Mar del Plata, para conmemorar los 34 años del derribo en acción de guerra, del Teniente de Navío (post-mortem) Marcelo Gustavo Márquez, cuando realizaba un ataque aeronaval a la Fragata británica HMS “Ardent”.


La misa fue oficiada por el capellán de la Base Naval, Padre David Ochoa y presidida por el Comandante del Area Naval Atlántica, Comodoro de Marina Guillermo José Repetto, acompañado por el Jefe de la Delegación Mar del Plata del Instituto Aeronaval, Capitán de Navío VGM (RE) Daniel Alberto Marinsalta, acompañado por el Subjefe de la Base Naval Mar del Plata, Capitán de Navío Daniel Gustavo Chaloleu.

Como invitados especiales asistieron Claudia y Mariano Márquez, hermanos del aviador naval recordado. También asistieron, los Contralmirantes (RE), Delfor Raúl Ferraris y Daniel Amigo, junto al Capitán de Navío VGM Marcelo Romano, los tres, compañeros de promoción (Nº 103) de la Escuela Naval Militar.

Asistieron también, los miembros de la Delegación local del Instituto Aeronaval  y desde Córdoba asistió para sumarse a la ceremonia, el Capitán de Navío VGM (RE) Gabriel Miguel, junto a Comandantes, Directores y Jefes, Oficiales, Suboficiales y Cabos de los distintos destinos de la Base Naval.

Las palabras alusivas estuvieron a cargo del Capitán Marinsalta, a su vez, la señora Elsa de Manchinelli, madrina del Instituto Aeronaval, leyó la “Oda épica a un Héroe de Malvinas”, escrita por dos camaradas de la Armada Argentina, en honor al Teniente Márquez.

Con posterioridad a la misa, frente al cenotafio del personal caído en actos de servicio, los familiares, Comandante, la Delegación local y compañeros de promoción realizaron una ofrenda floral, frente a la placa de bronce que guarda el recuerdo del valiente Aviador Naval.

Finalizado el "Toque de Silencio", el Capitán de Navío VGM (RE) Guillermo Luis Sollazzo, dio lectura a la "Oración a Nuestros Aviadores".

Palabras de Homenaje

Era un día frío de otoño en la Base Aeronaval “Almirante Quijada” en Río Grande, estaba lluvioso y los mecánicos de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque (EA33) ya tenían alistado los aviones Skyhawk A-4Q para cumplir con la primera misión de combate durante el conflicto armado del Atlántico Sur.

Uno de ellos era el 3-A-314 que en su estación ventral tenía cuatro bombas MK-82 de 500 libras (250 kg) cada una, tipo “Snake-eye”, el piloto realiza una prolija inspección visual, reparando en cada detalle del viejo avión como si fuera su legendario Ford A, al cual le tenía especial afecto.

Durante el prevuelo habían definido el objetivo de la misión y la táctica a emplear, la meteorología no era buena, nubes medias y bajas, chubascos y visibilidad reducida, bajo estas circunstancias debían volar en formación cerrada y confiar en el líder de la sección.

Los tres aviones completan su puesta en marcha y comienzan su coordinada travesía hacia la cabecera 25, el avión no reacciona como es habitual debido a su peso próximo al máximo de despegue, se lo siente lento y pesado.

No todos los aviones tenían un sistema de navegación VLF-Omega, aunque impreciso, era mejor que volar por tiempo, velocidad y rumbo, en base a referencias visuales. Hacen la selección de armamento sin conectar la “master”.

Siendo las 14:10 del 21 de mayo y luego de una larga corrida por los 2000 metros de la pista de concreto el 3-A-314 comienza su ascenso en busca de su líder, para ocupar el lugar de numeral derecho.

A 30000 pies y con una buena componente de viento de cola vuelan con rumbo a las islas, a 100 millas del objetivo descienden para no ser detectados y conservar el factor sorpresa. Bajo un estricto silencio de radio, con señas visuales, el líder transmite sus breves órdenes. Conectan la “master” de armamento y comienzan un vuelo rasante sobre el lado oeste de la Isla Soledad, la meteorología había empeorado, con un techo de solo 500 pies, chubascos y una visibilidad de 1000 metros, debían mantenerse en formación cerrada y buscar un blanco rentable.

Los tres aviones giraron hacia la izquierda para cruzar la boca sur del estrecho de San Carlos, el agua era de color oscuro, ya en la costa de la Isla Soledad con 50 pies de altura y 450 nudos de velocidad, con mejor meteorología continuaron hacia puerto San Carlos.

Divisaron un buque hacia el norte y maniobraron con un suave giro hacia la derecha para atacar con rumbo oeste por la aleta de babor, la premisa era sorprender por distintos sectores. Los numerales invierten sus posiciones y comenzaron la corrida de ataque. El líder intenta tirar con cañones de 20 mm y se traban, al pasar sobre el buque lanza sus bombas, una da en la popa. El buque había comenzado a tirar con sus cañones antiaéreos y misiles, en una desesperada defensa. El numeral derecho atravesando una cortina de proyectiles y esquirlas por la explosión de la bomba del líder hace su lanzamiento y pasa por una nube de humo negro. Otra bomba impacta en la popa y finalmente el 3-A-314 concentrado en el objetivo lanza sus bombas para luego, escapar de ese infierno.

Los tres aviones escapan rasante pegados al agua, pasan unos pocos segundos y se escucha la voz del “Loro” angustiado alertando de la presencia de “Harrier a la izquierda”, de inmediato, lanzan las cargas exteriores y realizan maniobras evasivas procurando el sur del estrecho y el abrigo de alguna nube. En ese instante un Sea Harrier dispara con cañones de 30 mm en dos oportunidades sobre el 3-A-314 y la turbina estalla en pedazos.

En una fracción de segundo, lo perdimos al Teniente Marcelo Márquez y nos quedó un Héroe. Un hombre que siempre se destacó por su temple, profesionalismo y humildad. Un marino que era respetado por superiores y admirado por subordinados. Un ser humano que no era precisamente el prototipo del militar, su rebeldía, atrevimiento y calidez, no encajaban en el estereotipo de un hombre de armas, pero a su modo era un caballero del mar y con su ejemplo nos transmitía valores nobles y dignos.

No dejemos que el olvido y la indiferencia nos quiten el recuerdo de un gran hombre y héroe de la Patria. Que sea el guía que ilumine con su ejemplo, las futuras generaciones de marinos.

Centenario de la Aviación Naval

Finalizado el acto en conmemoración al Teniente de Navío Marcelo Gustavo Márquez, los participantes se dirigieron a la casa de oficiales del Comando del Area Naval, donde el Capitán de Navío VGM Daniel Alberto Marinsalta, en nombre del Instituto Aeronaval, hizo entrega al Comodoro de Marina Repetto y al Subjefe de la Base Naval, Capitán Chaloleu, de sendos cuadros que reflejan la presencia histórica de la Aviación Naval en la Base Naval Mar del Plata.



2016 - INSTITUTO AERONAVAL